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CYRANO DE BERGERAC
de FRANCO ALFANO (1876-1954),
La historia del soldado-poeta Cyrano de Bergerac, poco agraciado y marcado por una gigantesca nariz, enamorado trágicamente de Roxane, quien sólo al final, y ya demasiado tarde, descubre que el verdadero autor de las ardientes cartas y las efusivas declaraciones a través de las que se enamoró de su novio Christian habían nacido, en realidad, del sensible corazón herido y del talento literario de Cyrano que, generoso, se las cedía a su amigo para que conquistara aquello que, precisamente, él más quería, pertenece ya al imaginario popular, que ha hecho suyo el drama de la novela de Edmond Rostand, publicada en 1897, a través de numerosas obras de teatro, espectáculos de danza, películas y, también, montajes de ópera.
Efectivamente, la creación artística vio rápidamente en la novela de Rostand –al parecer, inspirada en un personaje real nacido a comienzos del siglo XVII en París-, además de una bella, emotiva y dramática historia de amor envuelta en vibrantes y heroicas luchas de espadachines, una elocuente metáfora sobre el engaño y el juego de las apariencias y la belleza y pureza ocultas bajo una máscara de fealdad estética. Así, el cine, en populares películas protagonizadas por José Ferrer o Gerard Depardieu, la danza, el musical y la ópera –con las aportaciones de grandes directores / compositores como Victor Herbert o Walter Damrosch- y la ópera –no sólo en la versión de Franco Alfano, que presenta el TEATRO DE LA MAESTRANZA: en 2007, el compositor norteamericano David DiChiera, confirmando la perdurabilidad y actualidad del mito, presentó en la Ópera de Detroit una nueva revisión lírica del relato- han consolidado y expandido la fama del singular personaje.
Franco Alfano (1876-1954) fue un compositor italiano formado en Alemania que obtuvo grandes éxitos en París componiendo ballets para los Folies-Bergere. Éxitos que, sin embargo, no pudo revalidar como operista hasta que, en 1952 –dos años antes de su muerte- presentó la que se considera su obra más importante, “Sakuntala”. Como curiosidad, Alfano escribió una ópera sobre el mito del sevillano Don Juan de Mañara.
Alfano, hombre de teatro, se interesó por el relato de Rostand y, sobre un eficaz libreto de Henri Cain –gran colaborador de Massenet- presentó en 1936, en Roma, la que ha terminado siendo la más célebre de sus 12 óperas, “Cyrano de Bergerac” que, hasta su reciente recuperación liderada por Plácido Domingo y Roberto Alagna, sólo había gozado de una presencia muy intermitente en los teatros. Como casi toda la obra de Alfano, un interesante compositor que, sin embargo, sufrió “la maldición de Turandot”: pues Franco Alfano es conocido, sobre todo, por atreverse a completar, a instancias de Toscanini y de la editorial Ricordi, el final de la “Turandot” –también presente esta temporada en el Teatro- que Puccini, a su muerte, dejó inconclusa. Sometido a la premura de tiempo y a las presiones del férreo Toscanini, quien finalmente se negó a dirigir el final escrito por Alfano, éste pagó su osadía con el desafecto de la Historia musical. “Tuvo más talento que suerte”, dice de Alfano el profesor Robert Holzer.
En “Cyrano”, como señaló Luis G. Iberni, Alfano exhibe una opulenta paleta orquestal con ecos del impresionismo francés, resonancias de la escritura de Strauss y el marco general de la gran tradición lírica italiana en una obra que, sin ser plenamente vanguardista, establece lazos con Debussy y arroja escenas de alta intensidad, musical y teatral, como el dúo “Son los cadetes de Gascogne” del Acto II, la apasionada declaración de amor a Roxana que Cyrano escribe para poner en boca de Christian en el Acto III y el final de la obra, cuando Roxane, trágicamente tarde, descubre que su verdadero enamorado es Cyrano.
El gran tenor Roberto Alagna, que ha hecho suyo el papel –“es el rol de mi vida”, ha declarado con vehemencia- vuelve al TEATRO DE LA MAESTRANZA, donde se presentó en junio pasado con “Los pescadores de perlas”, de Bizet -en versión concierto- obteniendo un clamoroso éxito, acompañado por Nathalie Manfrino –gran “Juliette”, de Gounod, en la temporada 06-07 y también “Leila” en “Pescadores…” y Nicolás Rivenq, entre otros nombres del reparto coral, bajo la dirección escénica de su hermano Roberto Alagna y musical de Marco Guidarini, en una producción de la Ópera de Montpellier y David Alagna ya registrada en DVD (DG).
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